En estas semanas de confinamiento obligado, ¿qué autocaravanista no ha soñado en más de una ocasión en su próximo viaje en autocaravana o camper?¿a quién no le ronda por la cabeza si este verano podrá realizar la ruta de sus sueños o ha de cambiarla por un destino de proximidad? Sea cual sea el destino, más largo o más corto, el viaje de verano, seguramente para el que más días de vacaciones dispongamos, exige cierta preparación. Javier Bruna comparte con nosotros cómo prepara él su viaje de verano año tras año.

«Hablo en estas líneas de ese viaje que requiere un tiempo mínimo de preparación, en donde se van a simultanear visitas de ciudades y entornos preciosos, con sus monumentos, museos, avenidas o parajes inolvidables, con días de descanso y asuetos, normalmente en lejanas tierras de culturas, costumbres e idiomas diferentes al nuestro. Cerca de un mes viviendo como auténticos nómadas, disfrutando de la libertad, la naturaleza, la gastronomía, el paisaje, la cultura lejana y sin horarios ni obligaciones, más allá de las biológicas y legales.

Yucon_by_FRANKIA_6.0En paralelo a esa idea preconcebida y durante el resto del año, aprovecho para documentarme. Ya es costumbre que cuando estoy en un aeropuerto o estación del AVE esperando para ir o volver de algún destino laboral (algo demasiado frecuente), me compro revistas de viajes que me instruyen sobre lo que hay en el mundo que merece la pena conocer. La espera y el viaje se hacen más cortos y, de paso, en mi cabeza se va fraguando el destino que, evidentemente, ha de pasar por innumerables filtros. El primero y principal, el de mi compañera de vida y de viaje. Esencial e imprescindible, pues sin ella no tendría el mismo valor.

A la hora de seleccionar el destino hay que tener en cuenta, evidentemente, varios aspectos: el tiempo disponible, lo que ver o hacer y los condicionantes para las autocaravanas.

Para un viaje largo (más de 5.000 km) es necesario disponer de un mínimo de 20 o 25 días libres, ya que hemos de combinar visitas y descansos. Ello significa que buena parte, por no decir todos los días de nuestro bien merecido permiso laboral, lo empleamos en nuestro viaje anual.

Establecido el destino final o punto culminante, es recomendable hacer inventario de las cosas que se pueden hacer, las que se pueden comer, las que se pueden ver, las que se pueden y deben inmortalizar en nuestros objetivos fotográficos. Si se han de tomar barcos para cruzar zonas marítimas, es necesario conocer muy bien ubicaciones de embarque, fechas y horarios y, si es posible, sacar con antelación los embarques, mejor.

Yucon_by_FRANKIAPor cierto, si se embarca en Alemania o en países nórdicos, recomiendo ser muy rigurosos en horarios, medidas y pesos, o nos podemos quedar en el muelle sin posibilidad de subir a bordo. Para finalizar este primer punto, es conveniente hacer acopio de documentación; para ello es muy interesante disponer de la tecnología, lo que nos evitará el uso de demasiados papeles. Evidentemente, nuestro primer aliado es el GPS, en el que introduciremos los diferentes recorridos, los posibles puntos de pernocta y cuanta información consideremos conveniente. El uso de una tableta que podamos llevar con facilidad en la mochila será una buena alternativa para almacenar toda la documentación y, además, podremos vincularla con los móviles, en caso necesario.

En segundo lugar, es muy recomendable conocer las limitaciones y aspectos legales que afectan a vehículos como el nuestro en la zona geográfica o país de destino. Peajes, viñetas para circulación por autopistas, limitaciones de velocidad, condicionantes para las autocaravanas, etc, son cuestiones a investigar, así como las posibilidades de pernocta diversas. Tengamos en cuenta que si viajamos en meses de verano y a zonas turísticas, muy probablemente encontraremos colapsadas las áreas de autocaravanas, lo que implica tener varias alternativas planificadas. Siempre es más complicado encontrar plaza en la costa que en la montaña o interior, y es lo mismo en España que en Francia, Gran Bretaña o Eslovenia, por poner algunos ejemplos.

Sabido el destino final, es el momento de pensar en el trayecto. En la medida de lo posible, y siempre en función del tiempo (y del coste, ¿por qué no?), mi recomendación es no volver por donde hemos ido, lo que nos permite conocer nuevos lugares. Realmente divido el viaje en dos partes: la parte de travesía y la parte de destino.

La travesía es el espacio y tiempo necesarios para llegar a destino, que es el verdadero objetivo del viaje. El destino es la zona a conocer y que, normalmente, no se limita a un único punto geográfico, sino más bien una amplia zona en la que pernoctaremos a lo largo de varios días, visitando, conociendo y descansando cuando toque.

Para la travesía, y nuevamente en función del tiempo, optaremos por vías rápidas (autopistas) o lentas (carreteras). Las primeras permiten llegar con rapidez, porque cunde mucho cada hora de conducción, pero no vemos nada. Las segundas permiten disfrutar del paisaje, pero cunde poco la hora de conducción, por lo que necesitamos muchos días para llegar a la parte de destino. Y eso nos lleva a una cuestión muy relevante: ¿dónde dormir?

frankia_wohnmobile_titanMi recomendación para la pernocta es la siguiente (y en orden de prelación): un área para autocaravanas, donde estaremos seguros y acompañados, y a un coste reducido o inexistente, y donde podremos aprovechar para hacer cambio de aguas, si es necesario; un camping, si es que lo hay, en el que sepan lo que es y necesita una autocaravana. La verdad es que en Francia (por donde tendremos que pasar ineludiblemente) los campings, en general, saben lo que es un “camping-car”; un rincón de un pueblo pequeño, donde probablemente habrá alguna otra autocaravana; un lugar apartado en el bosque, donde el tráfico ni nos moleste, ni nosotros a él, a ser posible en compañía de otras autocaravanas. Hay que asumir que, en esa pernocta, lo que buscamos esencialmente es descansar seguros. Por tal motivo, en último lugar situaré las áreas de descanso de las autopistas, en las que reconozco he dormido muchas veces, pero siempre con un ojo abierto. De todos es sabido la cantidad de robos y atracos que se cometen en esas áreas, y las autocaravanas son muy atractivas para los delincuentes, porque a bordo llevan cosas de valor, dinero y sus habitantes son personas tranquilas.

Por todo ello, hemos de tener más o menos claro el lugar donde pasaremos las noches durante la travesía y planificar diversas alternativas. Muy útil el uso de aplicaciones varias para encontrar el lugar adecuado de pernocta.

Si bien el estudio de lugares a visitar se centra en el destino final, pensemos que durante la travesía podríamos pasar por algún lugar muy emblemático que bien se mereciera hacer una escala y dedicar un tiempo a la visita correspondiente. Ello rompe un poco la dureza de la travesía, máxime si viajamos por autopista.

Con el mapa o el planificador de viajes (muy adecuado el de Michelin) estudio el trayecto hasta y desde destino, concretando si será autopista o carretera y efectúo una primera aproximación de tiempos, lo que me da el margen de días que podremos dedicar a visitar la “zona destino”. Es recomendable efectuar el cálculo aproximado del tiempo de travesía, teniendo en cuenta velocidad media y descansos en la conducción.

Concreto los puntos aproximados de pernocta y reviso las posibles ubicaciones existentes en un radio de 50 km, así como la accesibilidad horaria, por si no llegara a tiempo; y para finalizar, anoto vías alternativas a la primaria, por si una decisión de última hora o un inesperado corte me obliga a variar mi planificación.

Toda esa documentación la guardo en mi ordenador y GPS, y consulto con frecuencia mientras llega el momento de la partida y voy disfrutando ya del viaje, haciendo cambios y ajustes, sabiendo que, como buen autocaravanista, al final será la improvisación la que determine el trayecto definitivo. Sin embargo, para que esa improvisación, característica de nuestro ADN, dé un fruto positivo, al igual que un buen músico de jazz consigue improvisar con éxito sobre un tema concreto, debido a las muchas horas realizadas de ensayo en diversas y muy estudiadas escalas de notas y melodías, nosotros conseguiremos desarrollar las improvisaciones de nuestro viaje con éxito si previamente hemos dedicado tiempo y ganas en su planificación. Sin olvidar, como me dijo en cierta ocasión el profesor de Proyectos: la planificación se realiza para saltársela siempre que sea necesario.