De Gijón a Sevilla, pasando por ciudades monumentales como León, Plasencia o Mérida. La ruta que recorre la histórica calzada romana que unía el norte y sur de España, se convierte en un apasionante viaje para realizar en autocaravana en cualquier época del año y en cuanto la movilidad lo permita, descubriendo la diversidad cultural, gastronómica y paisajística de cuatro regiones: Asturias, Castilla y León, Extremadura y Andalucía.

Desde época remota existe una ruta trazada entre montañas, valles y llanuras, que une el norte y el sur de España. La Ruta Vía de la Plata fue la piedra angular, desde el siglo I hasta el siglo XIX, sobre la que se construyeron nuevos caminos y carreteras, y durante el medievo adquirió importancia con las cañadas, que la Mesta utilizaba para trasladar sus rebaños trashumantes. Un itinerario que discurre por cuatro Comunidades Autónomas y siete provincias en un eje norte-sur de aproximadamente 800 km, que merece la pena recorrer en autocaravana, de norte a sur o a la inversa, disfrutando de los vestigios arquitectónicos creados a su paso.

Arte, cultura, paisaje, paisanaje y buena gastronomía son motivos más que suficientes para poner el motor en marcha y seguir el recorrido de las carreteras N-630 y A-66, con algunos desvíos en el camino para disfrutar de lugares únicos.

Asturias, entre el mar y la montaña

Vista de Villar de Gallegos, en el concejo asturiano de Mieres. ©Carlos Salvo Luengo.

Comenzaremos la ruta en Gijón, una de las ciudades más vivas del Cantábrico, donde recomendamos aparcar la autocaravana y recorrer a pie el paseo entre la desembocadura del río Piles y la iglesia de San Pedro, en el antiguo barrio de pescadores de Cimadevilla, y subir después al cerro de Santa Catalina para contemplar la escultura Elogio del Horizonte de Chillida. En el apartado histórico, los restos romanos asociados a la Ruta están en las termas, en el parque arqueológico y natural de la Campa de Torres y en la villa romana de Veranes.

Seguimos ruta al sur, dirección Mieres, pasando por Llanera y Ribera de Arriba, y antes de entrar en Castilla y León, vale la pena sumergirse en Morcín, una especie de pequeño territorio ubicado en el corazón de Asturias. Todo este tramo asturiano conserva restos de esa época romana en calzadas y vías romanas y en los museos como el Arqueológico de Mieres.

Por tierras castellanas

Nada más atravesar el puerto del Huerna y entrar en tierras leonesas apreciaremos un cambio en el paisaje, que va pasando paulatinamente del verde al dorado y amarillento (sobre todo en los meses estivales). Tras hacer parada en la ciudad de León, donde aparcaremos y recorreremos a pie su centro histórico, rodeando la muralla romana, y podemos ver restos romanos y miliarios en el Museo de León, seguiremos ruta por La Bañeza, Benavente y Zamora, con una estratégica localización geográfica, que también merece una parada, para pasear y descubrir su historia, cultura y oferta patrimonial.

Continuaremos rumbo al sur, entre campos de cereal y lagunas, con paradas recomendadas como la localidad de Guijuelo, sinónimo de jamón y que conserva restos de calzada romana y miliarios. A las afueras, en Los Barruecos, maravillan las estructuras naturales esculpidas por viento y agua. Conviene explorar también la localidad de Béjar y su privilegiado entorno, donde destacan pueblecitos como Candelario o Miranda del Castañar.

Vestigios romanos en Extremadura

El trazado extremeño de este itinerario atraviesa la región longitudinalmente a través de un recorrido de 311 kilómetros, dibujando una línea casi recta que la divide en dos mitades casi iguales, siguiendo la carretera N-630.

Mérida. ©Fernando Gutierrez Manzanedo

A solo 15 km al sur de Béjar llegamos a Baños de Montemayor, en el valle del Ambroz, localidad conocida históricamente por sus aguas termales, donde podrás darte un baño en una de sus piscinas naturales si haces la ruta en verano, y 7 km al sur de la localidad tendremos que hacer otra parada obligatoria en Hervás, conocida por su barrio judío y sus edificios históricos y religiosos, pero que también alberga un gran patrimonio natural, con parajes como la cascada de La Chorrera, un salto de agua de unos 30 m.

Llegaremos después a Plasencia, con un casco histórico inigualable, casas señoriales, palacios y palacetes que bien merecen parada y visita pausada. Volvemos a la autocaravana y seguimos rumbo al sur por la N-630, pasando por Casar de Cáceres, que conserva restos intactos de la calzada romana y un depósito de miliarios o piedras militares de esa época. Abandonamos tierras cacereñas y conducimos ya por la provincia de Badajoz.

La siguiente parada obligatoria es Mérida, la llamada Roma Hispánica, también declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a su importante conjunto arqueológico y monumental, con su teatro del año 15 a. C. como estrella. El punto final de la ruta por Extremadura, siguiendo por la comarca vitivinícola de Tierra de Barros, nos lleva por la nobiliaria localidad de Zafra, con sus patios, coloridas fachadas y suelos empedrados, hasta tierras andaluzas.

Vista panorámica de Carmona.

La Bética Romana

Estamos en el tramo final de la Ruta por Andalucía. Santiponce, a escasos 7 kilómetros de Sevilla, ofrece un amplio patrimonio monumental y arqueológico. Dentro de su término municipal se encuentran las ruinas de la antigua ciudad romana de Itálica.

Te recomendamos también una escapada al cercano conjunto arqueológico de Carmona, con dos núcleos de edificaciones datados en época romana. Como decimos, el broche de oro a nuestro viaje en autocaravana será la ciudad de Sevilla o Hispalis, con su Torre del Oro, la Giralda, la Plaza de España, el parque de María Luisa… Aparca el vehículo y disfruta del paseo tranquilo por sus calles. ¡Te lo mereces!

¿Dónde pernoctar?

Puedes disfrutar de todos estos encantos durante el día y escoger después un lugar seguro para la pernocta, en las numerosas áreas de pernocta que hay en las siete provincias o en algunos de los campings de Asturias, Castilla y León, Extremadura y Andalucía, que esta temporada acogen a los autocaravanistas con las máximas garantías de higiene y seguridad. Abre este QR con tu móvil.

Gastronomía

Uno de los puntos fuertes de esta ruta es el apartado gastronómico. En Asturias, aparte de la conocida fabada regada con una buena sidra, no te puedes perder pescados y mariscos en la zona del Cantábrico; en Castilla y León nada mejor que un cocido maragato leonés o un suculento plato de cecina, sin olvidar los embutidos o el hornazo.

En Extremadura mandan también el embutido y la carne, junto a migas extremeñas, y quesos como la torta del Casar. Y en Andalucía, el pescaíto frito se llevará la palma, por ejemplo, acompañado de una cerveza en el barrio de Triana.

Plato de cecina típico de Castilla y León.

Créditos de las imágenes: Javitouh