El país más pequeño del Magreb atesora un mosaico de culturas, paisajes y ambientes en los que se mezcla la luz mediterránea con las costumbres árabes, la arena del desierto con el azul y el verde de la zona de la costa. Un destino con un rico patrimonio, maravillosas playas, centros para los amantes del buceo, zonas deportivas y también dunas de arena, oasis de cientos de miles de palmeras y un impresionante decorado de montañas. En definitiva, un viaje en autocaravana de película que todo amante de esta forma de viajar debe realizar alguna vez.

Desde la llamada Puerta del Desierto en Tozeur hasta la luminosa isla de Djerba, pasando por oasis de montaña y pueblos trogloditas, Túnez embriaga al visitante y le permite disfrutar del norte de África combinando relax, historia y aventura. Recorrer el país magrebí en autocaravana supone combinar una ruta por carreteras asfaltadas que se sumergen, hacia el interior, por terrenos de guijarros y matorrales bajos y palmerales diseminados por valles y laderas cultivados, o ver el día a día del bereber. Una auténtica aventura para el autocaravanista.

Cómo llegar a Túnez

Para llegar a Túnez en autocaravana hay dos vías principales: desde Marsella o desde Génova. Aunque el ferry desde Génova es algo más barato, recomendamos la primera de las opciones, ya que desde España se alcanza Marsella por carretera con más facilidad. El trayecto desde Marsella al puerto de La Goulette, en Túnez, dura 25 horas y una vez, tras los trámites aduaneros, que suelen ser lentos, comienza el viaje por tierras tunecinas.

Atardecer en la Isla de Djerba.

Tozeur, el oasis de Túnez

Templo de Minerva, ruinas romanas de Sbeitla (Túnez).

Desde el puerto de Túnez conduciremos hacia el sur por la carretera de Sousse, y a la altura de Elfira se sale de la autopista y se tira hacia Kairouan. Desde ahí se pueden elegir dos itinerarios: uno por las ruinas de Sbeitla y otro por Jelma, llegando hasta Gafsa, desde donde se sigue hasta Tozeur por la carretera P-3. Desde Tozeur viajaremos hasta los oasis de montaña de Tamerza, cruzando varios chott (laguna salada disecada) y dejando a un lado el Oasis de Chebika.

Siguiendo la carretera, se asciende por las montañas y comienza una gran pendiente con abundantes curvas hasta un mirador desde el que hay unas impresionantes vistas del valle, iniciando el descenso hacia Tamerza, también por un tramo de curvas.

Oasis de Tamerza, protegido tras una cadena de montañas.

Tamerza es un palmeral y un pueblo en ruinas, la vieja Ad Turres, protegido tras una cadena de montañas, que mantiene una pequeña población que cuida de los restos del poblado situado al lado del arroyo y salpicado de jardines y grupos de palmeras, con unas estupendas vistas. Se conservan las ruinas de antiguos morabitos, que eran tumbas de los santones del pueblo (ejercían como jueces de paz).

Reemprendemos la marcha y nos acercamos a la llamada «gran cascada», que no es más que un chorro de agua que sale de entre las piedras, pero si tenemos en cuenta que estamos en el desierto, es normal que se le haya puesto ese nombre (aprovechando el atractivo de la zona, los bereberes han instalado en las proximidades puestos de rosas del desierto, tatuajes de hena, artesanía etc…)

Volvemos a la carretera y hacemos el mismo recorrido en sentido inverso, pasando de nuevo por las inmediaciones de Chebija, girando después en dirección al Oasis El Hamma du Jeri y atravesando un gran palmeral en dirección a Nefta, otro hermoso oasis sobre el Chott el Jerdi, y volvemos para ver Tozeur.

Avenida Habib Bourguiba, Tozeur.

En Tozeur algunas mujeres van ataviadas con velo negro con una raya de color, pero las más jóvenes visten como en occidente. En las terrazas de los bares, como notaremos también en el paso por otras poblaciones, sólo hay hombres. Se puede visitar la vieja medina o centro de la ciudad, una zona de calles estrechas, con sus arabescos de ladrillo, y el mercadillo, en el que, como no podía ser de otra manera, hay que regatear mucho, porque se pueden sacar buenos precios. Volvemos hacia Nefta, un atractivo oasis con miles de manantiales, minaretes y mezquitas que le han valido el título de «Perla del Jarid».

La arena de los desiertos

Seguimos la carretera que atraviesa el lago salado de Chott el Jerid, uniendo Tozeur con Kebili y Gabès, dominado por los relieves intensamente disecados de la cadena del Cherb, una gigantesca depresión no cultivada. Los tonos grises y blancos indican las variaciones de humedad del encostramiento salino. Contemplamos, a ambos lados de la carretera, las salinas con agua de colores, que cambia por tramos, y cuando se acaba la zona con agua comienza la gran llanura arenosa, de dunas con poblados sobre las rocas de arena.

Lago salado de Chott El Jerid.

Pasamos por Kebili (a 115 km de Nefta y 60 de Douz) y nos adentramos en un denso palmeral. Por la carretera C-206 (que tomamos al pasar Kebili), llegamos a Douz, una ciudad caótica y con mucha actividad, que tuvo un gran mercado de esclavos hasta el s.XIX. A la entrada de la localidad hay tres gasolineras en las que se puede repostar, vaciar los depósitos y llenar agua.

En Douz aconsejamos visitar el pequeño pero interesante Museo del Sahara, una buena manera de conocer el modo de vida de los beduinos (hierbas, vestidos, mapas, manufacturas varias…). A continuación, proponemos planificar una excursión a los oasis de El Faouar y Es Sabria, para lo cual dejaremos la carretera de asfalto y nos adentraremos en dunas de arena.

Entre trogloditas

Volvemos a pasar por Dour (carretera C-105) y seguimos por el desierto cercano al Jabel Tabaga, con un paisaje muy plano y de poco contraste. A unos 10 km de Matmata, en una curva, hay un bello mirador, desde el que se divisa también un camping. Es el pueblo de Tamezret, en la zona de las casas trogloditas.

Matmata, celebre por sus casas trogloditas. © turismodetunez
Matmata, celebre por sus casas trogloditas. © Turismodetunez

Llegamos a Matmata, un poblado de casas trogloditas que se alzan al cielo desde el subsuelo, donde se filmaron escenas de la Guerra de las Galaxias. Descenderemos después a la parte más meridional del desierto a través de las montañas del Dahar, con pequeños oasis y asentamientos construidos en piedra, como el pueblo de Toujene (para llegar a la población hay que ir, por una carretera estrecha y con curvas por la que se recomienda circular a 20 km/h). Tomamos la carretera C-104 (las señales siguen indicando a 50 km/h) y giramos a la derecha, en dirección a Halg Henel, tomando un pequeño tramo de la carretera P-I, que procede de Gabès y va hacia Medenine, y salimos por la carretera general que baja hacia Tatouie (P-19). Es una carretera buena, con el asfalto en mejores condiciones, que pasa por otros pueblos y hay algunas gasolineras.

Entramos en Medenine, un pueblo muy largo en el que hay algún semáforo, pero se puede circular bien. Al fondo de la avenida principal de la localidad hay un desvío a la derecha en dirección a Tataouine, por el que seguimos (con cuidado, ya que hay badenes).

Llegamos a Tataouine y continuamos para visitar la zona de los «ksar», palabra que significa, en su origen, palacio, aunque en realidad son viviendas excavadas en la roca que servían como graneros. Visitamos el de Chenini (estamos a unos 150 km de la frontera con Libia). La carretera hacia Chenini es estrecha, aunque el asfalto está en buenas condiciones. Hay un desvío a la izquierda que indica Chenini a 14 km (en todo el recorrido, en cualquier carretera, hay mojones perfectamente señalados, que indican muy bien el kilometraje y la dirección).

Chenini es un antiguo pueblo fortificado con su parte alta deshabitada, enclavado en la ladera de una cadena montañosa, con las viviendas excavadas dentro de las rocas en diferentes niveles. Estamos en una de las pocas zonas del país donde aún se habla bereber. Continuamos por carretera, con un tramo estrecho, con curvas y gravilla suelta, y tomamos la dirección hasta Douiret y después giramos a la izquierda. Hay una importante subida, estrecha y de tierra (se recomienda subir en una marcha corta) y se llega al ksar de Ouled Soltane.

Ksar Ouled Soltane, Tataouine.

Hacia la costa

La última parte de la ruta nos lleva hacia la costa: de nuevo desde Tataouine vamos hacia el norte, en dirección Tunis, girando a la derecha en un indicador hacia Djerba y Zarzis. Seguimos en dirección Djerba, primero en línea recta y después hacia la izquierda, donde veremos un cartel que indica Djerba a 53 km. En esta zona hay muchos cambios de rasante, por lo que se recomienda ir atento.

Fortaleza en la isla de Djerba.

Podemos hacer una parada en el Chot el Melah, otro impresionante lago salado en contraste con el paisaje. Nos estamos acercando a la zona mediterránea y el paisaje va cambiando: a ambos lados de la carretera se ven olivos y, al fondo, el mar. Cruzamos por carretera la antigua calzada romana (un tramo de unos 6 km) y llegamos a la isla de Djerba, en el golfo de Gabès, frente a las costas de la Tripolitania, cubierta de olivos y palmeras, por lo que semeja un oasis en el mar.

Al llegar a la isla tomamos la dirección Howet Essovk, que es la zona más turística, y después la dirección Hout Sook y giramos a la izquierda, dirección Midoun, en cuyas cercanías podemos ver la sinagoga de El Ghriba, uno de los templos judíos más antiguos del mundo, donde sólo se puede entrar descalzo y con la cabeza cubierta con un pañuelo las mujeres y con un birrete los hombres (lo prestan al entrar, por uno o dos dinares). El interior es muy colorido y se compone de una sala de rezo y otra contigua con objetos de culto judío.

En la isla podemos ver también lo que queda de una fortaleza construida por los españoles, que se usó como zona militar y de comercio con el interior (desde las partes más altas hay una bonita vista del mar, aunque al ser zona turística se han construido unos apartamentos en los alrededores que restan encanto a la zona).

Sugerimos comer en la zona del puerto y acercarse después a ver un cabo (Borj Jellij) a 12 km al noroeste de la isla, para acabar el día en el zoco, en el centro de Djerba. Volvemos por Zarzis y, pasando por Medenine y Gabés, se toma la autopista hasa Túnez, en cuyo puerto embarcaremos de vuelta a Marsella.

Seguro que os ha resultado útil e interesante esta ruta, así que ¡enviadnos vuestros viajes para que podamos inspirarnos, compartir y coleccionar más momentos inolvidables!

Créditos de las imágenes: mogilko/shutterstock.com, 73052181@N00/flickr.com, archer10/flickr.com, upyernoz/flickr.com, veroyama/flickr.com, sarah_c_murray/flickr.com

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