Carme Xicola y su marido Jaime son unos grandes enamorados del viaje en autocaravana. De ahí que su lema favorito sea el de que “un viaje consta de tres partes: la organización, el disfrute y el recuerdo”. Y este viaje lo recordarán de una manera muy especial, ya que no está terminando tal y como lo habían organizado.

La pareja catalana finalizaba un viaje de 39 días por las ciudades imperiales de Marruecos (Fez, Meknes, Casablanca, Rabat, Marrakech….) con un grupo de autocaravanistas (organizado por la agencia Buena Ruta que gestionan) cuando el país cerró sus fronteras debido a la pandemia del coronavirus.

carmexicola-jaimeJaime y Carme decidieron quedarse en el país alauita, mientras el resto de la expedición apostaba por volver a casa (más adelante, en otro post, Carme nos contará las peripecias que tuvieron que hacer para poder sacar al grupo del país, al que dejaron en la frontera con Ceuta la tarde en la que dejaron pasar a los españoles de vuelta). Ellos se dirigieron al sur de Marruecos, en concreto a la zona del desierto de Erg Chebby, como suelen hacer siempre al terminar una ruta y donde esperan a los viajeros del siguiente viaje (esta vez, en concreto, pensaban esperar ahí al grupo que iba a recorrer el país durante los días de Semana Santa).

Cuándo le preguntamos el porqué de esa decisión, nos cuenta que “influyó mucho el aislamiento del desierto y sus altas temperaturas, donde tenemos entre 24 y 28º estos días”, dice.

Nos sigue contando que tienen la suerte de contar con muchos y buenos amigos en el país. “Ali Anaam (Ali el Cojo) del albergue Atlas du Sables, contactó enseguida con nosotros, ofreciéndonos su casa e instalaciones para pasar en ellas todo el tiempo necesario”.

autocaravana-hymer-marruecosY así, pusieron rumbo al desierto, que nunca habían visto tan vacío y silencioso como ahora. Instalaron su autocaravana en el solitario parking del albergue, frente a la gran y dorada duna, y toda su llanura de arena. “Al día siguiente de llegar nosotros, con muy pocos enfermos en el país y dos fallecidos por el COVID-19”, continúa Carme, “el gobierno marroquí decretó el estado de alarma, por lo que el país se paralizó, y solamente pueden circular los vehículos que tienen un salvoconducto de la policía”.

desierto-marruecos-autocaravanaDesde entonces, permanecen en su autocaravana, entre los muros de adobe del albergue. “Por suerte en esta zona no hay ningún contagio, pero respetamos las medidas impuestas de confinamiento”, prosigue Xicola.

albergue-atlass-marruecosNi ellos salen del albergue ni los vecinos de la zona salen de sus casas (en el albergue están cuatro personas, de las cuáles uno sale a comprar y cada día cocina uno, por lo que comen comida española un día y al siguiente, marroquí). Carme y Jaime pasan los días y las horas leyendo, hablando con la familia y amigos y van preparando nuevas rutas en autocaravana cuando finalmente termine todo esto, volvamos a la normalidad y puedan seguir disfrutando de los viajes con los amigos de Buena Ruta.

Entretanto, quieren enviar un mensaje a todos los autocaravanistas: “Quedaos en casa, es como mejor podemos ayudar a combatir este virus. Nosotros también nos quedamos en la autocaravana, y os invitamos a, cuando pase todo esto, conocer este precioso lugar”.